Ciclistas OnLine: 29 lunes, 06 de octubre de 2008
 

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 El manual - La mecánica de las bicicletas

 El índice:
1: Lo fundamental
2: Mantenimiento básico
3: Aderezos, florituras y pinchazos
4: Puesta a punto
5: Los pedales
6: Los desviadores
7: Los frenos
8: El eje de pedalier y los conos
9: Las ruedas
10: Transmisión, dirección y potencia
11: Las suspensiones
12: Manetas y cambios
13: Cosas varias
14: Hasta pronto, que descanses
los capítulos y su contenido >>>

 Capítulo 14: Hasta pronto, que descanses
        - Descanso invernal para tu máquina.

· Descanso invernal para tu máquina.
Cuando se acaba la temporada de ciclismo en ruta, bien de competición, de cicloturismo o de simples salidas algún domingo que otro, todos sabemos que, ya sea por culpa del cansancio acumulado o por las inclemencias del tiempo, vamos a tener la máquina abandonada por unos meses guardada en un camarote con humedad o en un balcón a la intemperie soportando el agua y el frío, que son las mejores adversidades posibles para que aparezca la corrosión en tu bicicleta.

En este artículo vamos a seguir los pasos necesarios para que esto último no ocurra, para dejar la máquina bien limpia y engrasada y para que el buen funcionamiento y la vida para la misma se alarguen un poco más.

Para realizar cualquier trabajo en tu bicicleta debes buscar una buena sujeción de la misma y la mejor suele ser la que se cuelga del techo con unas cadenas y ganchos, o unas simples cuerdas, dejando, a ser posible, el eje de peladier a la altura de la cintura.
 
1 Las herramientas que vamos a utilizar para este trabajo son: 1 brocha, 1 recipiente o lata para echar el producto desengrasante, 1 bote de producto de desengrasante (petróleo, gasoil o desengrasil), 1 limpiacadenas, 1 esponja, 1 cubo de agua, 1 bote de lavavajillas, 1 juego de llaves allen de 5 y de 6, 1 bote de aceite y 1 bote de grasa sólida.
2 Colgando la bicicleta y con las ruedas quitadas, empezamos la limpieza por las zonas que más cuesta quitar la suciedad debido a que todo el polvo de la carretera se queda pegado "gracias" al aceite que lubrica la transmisión. Con la brocha mojada con desengrasante, frotamos bien el cambio trasero y sobretodo las roldanas (ruletillas) hasta que no quede rastro de aceite pastoso.
3 A continuación, vamos hasta el desviador delantero para luego hacer una pasada por los platos, otra zona difícil de quitar la suciedad pegada, evitando que entre desengrasante en el interior del eje de pedalier.
4 En la cadena, que es el componente de la transmisión en el que se hace más difícil quitar la suciedad (pues es el que más aceite necesita), frotamos bien con la brocha, pudiendo hacerlo con un cómodo limpiacadenas mecánico como el de la fotografía.
5 Los frenos necesitan también de un buen brochazo con desengrasante por los muelles y el interior de los ejes.
6 El piñón, otro componente de la transmisión que acumula muchísima porquería, lo frotamos bien con la brocha evitando que entre desengrasante en el núcleo del mismo.
7 Los carretes también necesitan desengrasante por el exterior, para quitar la suciedad que se queda pegada en los cruces de los radios, evitando también que entre el producto desengrasante en el eje de la rueda.
8 Dejamos la brocha y nos vamos a por el cubo de agua, el bote de lavavajillas (que también es desengrasante) y la esponja. Enjabonamos todas las piezas de la máquina, incluyendo lo que hemos desengrasado anteriormente, y aclaramos rápidamente y secamos con un trapo seco.
9 Con la máquina ya limpia y seca, vamos a "embalsamar" con grasa sólida y aceite los componentes más propensos a la corrosión, como son los cables del cambio y del freno, los muelles que llevan los mismos, la tornillería de la potencia o de la tija del sillín, y los radios, o sea todas las piezas de acero que tengan brillo.
10 La fija del sillín se habrá quedado sin grasa después de estar inmóvil durante toda la temporada. La sacamos (suele costar bastante) para engrasarla con grasa sólida.
11 Lo mismo hacemos con la potencia, pues si la dejáramos sin engrasar y cogiese humedad, produciría ruidos extraños al montarse otra vez al principio de temporada y sería muy costoso extraerla entonces del cuadro (al igual que ocurriría con la tija).
12 Y para terminar de "embalsamar" la bicicleta, engrasamos con aceite líquido la cadena. Rebozamos, además los cromados de las horquillas con una capa fina de grasa sólida.
13 Antes de despedirnos de la máquina y para que descanse más a gusto, destensamos los frenos, ponemos la cadena en el plato y piñón pequeños, bajamos la presión del aire de las ruedas hasta la mitad de lo normal y, para terminar de mimar la bicicleta, la abrigamos con una funda como en la fotografía... hasta el año que viene.

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