Ciclistas OnLine: 31 lunes, 06 de octubre de 2008
 

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 El manual - La mecánica de las bicicletas

 El índice:
1: Lo fundamental
2: Mantenimiento básico
3: Aderezos, florituras y pinchazos
4: Puesta a punto
5: Los pedales
6: Los desviadores
7: Los frenos
8: El eje de pedalier y los conos
9: Las ruedas
10: Transmisión, dirección y potencia
11: Las suspensiones
12: Manetas y cambios
13: Cosas varias
14: Hasta pronto, que descanses
los capítulos y su contenido >>>

 Capítulo 13: Cosas varias
        - Endereza la patilla del cambio. ¡A tu sitio!.
        - ¿Arreglar un tubular? Coser y cantar.
        - Pon guapo tu manillar.

· Endereza la patilla del cambio. ¡A tu sitio!.
Cuando de repente, o al coger la BTT de un día para otro, notes que el cambio trasero te funciona mal o muy mal puede ser por varios motivos: tras una caída recibiendo el mayor golpe en la zona del cambio, después de apoyar la bicicleta en el suelo o porque cuando hemos parado para descansar hemos apoyado una bicicleta sobre la otra, o porqué la hemos trasladado dentro del coche y se ha golpeado. Pero aunque el golpe lo reciba el cambio, aún llevando protector, en un porcentaje alto de los casos se suele doblar la patilla del cuadro.
 
1 Para enderezar la patilla del cuadro necesitamos como herramientas: 1 metro, 1 juego de llaves allen y un compás especial para enderezar patillas.
2 En la fotografía vemos que el cambio está bastante doblado pero si observamos bien la patilla del cuadro veremos que está ligeramente doblada. Para saber si tenemos que sustituir el cambio por otro nuevo lo veremos al llegar a la fotografía número 9.
3 Con el multiuso de BTT, utilizando la llave allen de 5, desenroscamos el tornillo de sujeción del cambio.
4 El compás que hemos visto en la fotografía número 1 es una herramienta poco usual pero muy útil si se sabe utilizar. Enroscamos el mismo compás en la patilla del cuadro con mucho cuidado pero antes comprobamos si la rosca que lleva la patilla está en mal estado. En el caso de que esté la rosca mal, enderezamos la patilla con una llave inglesa dejándola más o menos derecha, y con un macho para roscar de 8 hacemos una rosca nueva.
5 Ya con el compás bien enroscado, para llevar a su sitio haremos palanca en el brazo del compás sujetando con las manos para poder hacer más fuerza la llanta de la rueda.
6 Una vez forzada la patilla con el compás, utilizando el metro tomamos como referencia la llanta y medimos la distancia que hay entre la misma llanta y el brazo del compás. Bajando por la vertical de la medida anterior en la parte inferior de la rueda forzamos el compás hasta dejar la misma al milímetro arriba y abajo.
7 Sin desenroscar el compás de la patilla, trazamos una línea horizontal imaginaria a la vertical que nos hemos imaginado en el paso anterior (nº6) para forzar la patilla hasta dejarla a la misma medida que en los puntos de referencia de la vertical (en este caso 43 mm).
8 Para terminar con el compás comprobamos los cuatro puntos de referencia en perpendicular teniendo que medir exactamente lo mismo en esos puntos.
9 Enderezada al mm la patilla, enroscamos con una llave allen de 5 al cambio original. En el caso de que las ruletas del cambio no vayan en línea con las coronas es porque el cambio está doblada y aunque una solución de paso es enderezarlo con las manos, lo mejor sería poner uno nuevo. Aunque el cambio esté en buen estado siempre hay que retocar con un destornillador los tornillos de ajuste de las coronas exteriores.

· ¿Arreglar un tubular? Coser y cantar.
Dedicamos este artículo a los viejos rockeros de la bicicleta. A esos que todavía montan tubulares en sus máquinas, resistiéndose al uso de las más modernas y, quizás, menos románticas cubiertas. Si tú eres de esos, si guardas en tu armario los tubulares pinchados, coge la herramienta y prepárate para coser y cantar.

Sólo necesitas unos parches, un bote de disolución pequeño, hilo especial y aguja, unas tijeras, un tubo de pastik y una bomba.
     
Hinchamos el tubular a media presión y lo metemos en un cubo de agua. Donde veamos que aparecen las burbujas que señalan pérdida de aire, marcamos con un rotulador. De ahí en adelante no tienes más que seguir los pasos que te señalamos a continuación.
 
1 Secamos el bien tubular y por la zona que hemos marcado, con unas tijeras, levantamos unos 5 cm. de la cinta que esconde y protege la costura que lleva el tubular.
2 Sin dejar las tijeras, cortamos hilo por hilo del cosido que lleva de fábrica el tubular, teniendo mucho cuidado en no perforar la cámara que se esconde en el interior.
3 Extraemos luego la cámara teniendo cuidado de sacar unos 2 o 3 cm de esta a cada lado del pinchazo. Seguidamente, con la bomba, damos un poco de aire y nos acercamos la cámara a 1 cm de la cara o el labio para así localizar mejor la fuga de aire y poder marcar la zona con un bolígrafo.
4 Con el pinchazo ya localizado, frotamos a su alrededor con un trapo impregnado en alcohol para quitar la posible suciedad de la cámara. Luego, echamos una fina capa de pegamento alrededor del agujerito previamente marcado con un círculo o una equis.
5 Esperamos un minuto para que se seque la disolución y procedemos a colocar el parche con mucho cuidado, ya que de equivocarnos tendríamos que volver a repetir la operación anterior.
6 Volvemos luego a hinchar de nuevo la cámara para descartar otras fugas de aire. Si no es así, metemos la cámara en el interior de la carcasa del tubular y con la aguja y el hilo empezamos a coser de izquierda a derecha el tramo previamente descosido. Hay que tener mucho cuidado de no pinchar la cámara y evitar que el cosido lleve mucha tensión, procurando que la aguja se introduzca por los mismos agujeros que dejó el anterior cosido.
7 Cuando hayamos terminado de coser de izquierda a derecha, para que el trabajo nos quede mejor y no haya peligro de que se salga la cámara, cosemos haciendo con el hilo una X para que quede la costura parecida a la que viene de fábrica.
8 Para terminar, con la bomba damos presión al tubular para que se asienten las costuras recién hechas y para encolar con disolución o pegamento la cinta que tapará las costuras. Si pensáis poner inmediatamente el tubular en la rueda, no olvidéis untar de pastik la llanta y dejarla secar unos minutos antes de colocar el tubular.

· Pon guapo tu manillar.
Por medio de una operación sencilla y económica, y sin complicarnos mucho las cosas, podemos cambiar de vestido el manillar de nuestra bicicleta.

Aunque la teoría dice que encintar nuestro manillar es fácil, también puede suceder que a la hora de la verdad las cosas se nos pongan más complicadas. En todo caso, el engorro no será nada irreparable con un poco de paciencia, y más si estamos trabajando con cintas de corcho, que se rompen con mayor facilidad al estirarlas.
     
Pero no te asustes: esto es tan complicado como el mecanismo de un chupete, así que coge tus tijeras y un rollo de cinta aislante y ponte manos a la obra.
 
1 El primer paso que tenemos que dar es quitar la cinta vieja del manillar y limpiar bien éste con un trapo empapado en alcohol. En la cinta nueva vendrán dos trozos ya cortados que son los que pegaremos a la altura de la abrazadera de la maneta después de haber recogido la goma de las mismas.
2 Levantamos el papel colocado en la cara interna de la cinta y allí vemos aparecer la banda adhesiva que pegará la cinta al manillar.
3 Empezando por un extremo del manilla, enrollamos las dos primeras vueltas de cinta pegando el adhesivo lo más cerca posible del extremo a fin de que nos quede un trozo de cinta fuera del manillar.
4 Con un dedo metemos el sobrante de cinta en el interior del manillar y lo sujetamos haciendo tope con el tapón que cierra el extremo del mismo.
5 Para que la cinta no se mueva, es muy importante que el adhesivo que lleva quede pegado al manillar, y no encima de la cinta. Tampoco hay que estirarla mucho, sino lo justo para que no queden arrugas.
6 Donde no debemos permitir que aparezcan las ya citadas arrugas es al pasar la cinta por las manetas de freno. Aquí está la clave para que la cinta no se nos quede corta y podamos cubrir todo el manillar, o sea que a estirarla con cuidado.
7 Seguimos enrollando cinta como hemos hecho en el paso 5º y cuando lleguemos a unos tres dedos de la tija del manillar rematamos nuestro trabajo con cinta aislante.
8 Siguiendo los pasos que hemos explicado hasta ahora, procedemos de igual forma con el otro extremo del manillar. También hay mecánicos que empiezan enrollando la cinta por la parte superior del manillar y acabando en su extremo, aunque es menos común porque la cinta se desgasta antes.
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